A partir del ejercicio 2008, se suprime la obligación de presentar declaración por el Impuesto sobre el Patrimonio. Sobre la cuota íntegra del Impuesto sobre el Patrimonio se aplicará una bonificación del 100 % a todos los sujetos pasivos, ya lo sean por obligación personal o real de contribuir, lo que supone la supresión del gravamen por este impuesto.